How to Do Things
With Fiction

BCouching Fiction Proyecto curatorial de Sergi Selvas en Can Felipa Visual Arts, Barcelona 2016

 

Couching Fiction

La producción de conocimiento a través de mecanismos especulativos desemboca en procesos creativos como la ciencia ficción, género dotado de poderes estéticos y conceptuales específicos que transforman las referencias de base para una comprensión compartida. A partir de una investigación sobre la ficción como estrategia para el desarrollo de proyectos se propone una parábola: el uso de una realidad ficcionada para hablar de la realidad realizada.

Couching Fiction es un experimento, una invitación a relajarse en el sofá y ver una selección de filmes poniendo en juego el pensamiento y la imaginación. Una propuesta curada por Sergi Selvas, quien invita a doce artistas —Ben Burtenshaw, Regina de Miguel, Elena Fraj, Martha Jager, Andreu Meixide, Camille Orny, Miguel Ángel Rego Robles, Marta van Tartwijk y Objetologías— a explorar lecturas alternativas de películas etiquetadas en los géneros de la ciencia ficción. Cada artista ha elaborado un texto breve donde expone una reflexión acompañada de un proyecto cinematográfico que se encuentra a disposición de todos los visitantes de la exposición.

Para visionar las películas pod solicitar el dvd en la conserjería del Centro Cívico. Se invita a todos a compartir el momento de ver la película por si otros visitantes

ENG—

The production of knowledge through speculative mechanisms leading to creative processes like science fiction, genre endowed with aesthetic and conceptual powers, transforms specific baselines for understanding. From research on fiction as a strategy for the development of projects propose a parabola: the use of a fictionalized reality to speak of made reality.

Couching Fiction is an experiment, an invitation to relax on the couch and watch a selection of films staking thought and imagination. A proposal curated by Sergi Selvas, who invites twelve artists –Ben Burtenshaw, Regina de Miguel, Elena Fraj, Martha JagerAndreu Meixide, Camille Orny, Miguel Angel Rego Robles, Marta van TartwijkObjetologías– to explore alternative readings of films in the genre of science fiction. Each artist has produced a short text which presents a reflection accompanied by a film that is available to all visitors of the exhibition.

BBen Burtenshaw Flipando en ciencia ficción

 

Brazil (1985)

La ansiedad es un elemento común en los personajes de ciencia ficción, donde se utiliza a menudo para simbolizar una otredad o una precariedad a la realidad actual. Brazil es una de esas películas de ciencia ficción centradas alrededor de la ansiedad del personaje principal. Sam Lowry es un burócrata que trabaja en un departamento sencillo, poco interesado en las cosas más grandiosas; al mismo tiempo, su madre está tratando de adquirir vehementemente un mejor trabajo para él. A medida que para Sam se hacen visibles las ramificaciones del poder y la competencia, el funcionamiento interno de la máquina de la información también se revela.

Siempre que aparece es como si se fuera; está soñando, la persona es enviada por su madre, o tiene la forma equivocada. Mientras Sam está comiendo con su madre, uno de los frecuentes ataques terroristas interrumpe la cena. La pared del restaurante vuela por los aires y los escombros son arrojados por todas partes, hiriendo a la gente. El personal del restaurante intenta ocultar la intrusión con un divisor de vestir adornado, y animan a los clientes a continuar disfrutando de su comida. En esta peculiar acción sólo Sam se sorprende, quien ya vemos al borde de un ataque, mientras su madre le regaña por sus perspectivas de carrera. Los personajes están comiendo una pasta de color rosa con la imagen de una comida muy sofisticada junto a ella. Un guiño a la relación flexible con la realidad, y un giro perverso hacia el enmascaramiento de terror real.

A continuación voy a dibujar dos conexiones con estos momentos de la película y otras piezas de ciencia ficción. En la película de los hermanos Wachowski, The Matrix, los ciudadanos de la realidad artificial experimentan un malestar persistente que Neo tiene que aprender a superar para ocupar su lugar en la realidad. Cypher, el personaje que finalmente cruza Neo y Morfeo, aunque tiene una relación fundamentalmente diferente con la realidad, en un monólogo habla sobre lo mucho que echa de menos estar en la Matrix. Dice que prefiere comer un filete falso, que saber que el filete es falso, que no existe. El acuerdo para vender a sus amigos se basa en la posibilidad de ser reintroducido a Matrix, y olvidar toda su vida en el mundo real. Lo que me parece interesante de este personaje, es como sucinta una analogía de la artificialidad de la abstracción. Slavoj Zizek sostiene que cuando las películas de ciencia ficción realizan esta función, están reflejando un soporte para el estado ideológico de la realidad. A su vez, frenando su realidad lacaniana, y el mantenimiento de la realidad como incompleta/inconsistente.

Neuromancer de William Gibson, se inicia en la ciudad de Chiba, donde el Case ha estado viviendo durante dos años, incapaz de abandonarla, experimentando una falta de valor aguda. Al igual que Cypher y Sam, anhela su papel previsto dentro de la red, pero su ansiedad es completamente diferente a la de ellos. En lugar de alucinar sobre la confrontación con la realidad, la falta de virtualidad

ENG—

Freaking out in science fiction

Anxiety is a common thread in Science Fiction characters, where it’s often used to symbolise an otherness or a precarity to the current reality. Brazil is one of those science fiction films centered around the lead character’s anxiety. Sam Lowry is a bureaucrat working in a simple department, uninterested in grander things; at the same time his mother is vehemently trying to acquire him a better job. As the ramifications of power and competition are introduced to Sam, the inner workings of the information machine are revealed too.

Whenever it appears as though he’ll get out; he’s dreaming, the person is sent by his mother, or he has the wrong form. Whilst Sam is eating with his mother, dinner is interrupted by one of the frequent terror attacks. The wall of the restaurant is blown off, rubble is thrown everywhere, and people are hurt. The restaurant staff attempt to hide the intrusion with an ornate dressing divide, and encourage the clients to carry on enjoying their meal. This peculiar act is only strange to Sam, who is already nearing boiling point as his mother nags him about career prospects. The characters are eating a pink paste with the image of a very sophisticated meal next to it. A nod to the flexible relation with reality in the whole film, and a perverse flip on the masking of real terror.

Here, I’ll draw two connections with these moments in the film, and other science fiction pieces. In the Wachowski brothers’ film The Matrix, citizens of the artificial reality experience a nagging unease, that Neo must learn to overcome to take his place in reality. Cypher, the character that eventually crosses Neo and Morpheus, has a fundamentally different relationship with reality though; in a monologue about how much he misses being in the matrix, he says that he’d rather just have the fake steak, than know that the steak is fake. The deal to sell-out his friends is based on him being placed back into the Matrix, knowing nothing of the outside world. What I find so interesting about this character, is how succinctly he analogises the artificiality of abstraction. Zizek argues that when science fiction films perform this function, they’re reflecting a support for the ideological status of reality. In turn, holding back the Lacanian real, and maintaining reality as incomplete/inconsistent.

William Gibson’s Neuromancer starts in Chiba City, where Case has been living for a two years, unable to jack in. He’s experiencing an acute worthlessness. Like Cypher and Sam, he longs for his intended role within the network, but his anxiety is completely different to theirs. Rather than freaking out over the confrontation with reality, the lack of virtuality freaks him out; he sees no purpose in the fleshy mess of physicality, in fact seeing it as not real enough.

CRegina de Miguel No creas que estarías más seguro si hablásemos de electrones en lugar de demonios.

 

Ex Machina (2015), Under the Skin (2013), Her (2013), Solaris (1972), Metropolis (1927)

Analizando gran parte de la cinematografía pasada y reciente que tratan o incorporan en su plot historias sobre formas de vida artificial inteligente, siempre me he preguntado acerca de la insistencia en corporeizarla o dotarla de rasgos humanos.

También en la mayor parte de debates sobre la I.A. echo en falta el punto crítico que argumente qué significa realmente vivir y pensar con formas de inteligencia sintética muy diferentes a la nuestra. Así, tristemente, la concepción popular de la I.A., al menos como es mostrada en las películas de ciencia ficción, videojuegos, libros, etc., todavía parece suponer características similares a las humanas.

Seguramente deberíamos abandonar esa presunción acerca de que una verdadera Inteligencia Artificial será empática, cuidará de la humanidad y que esa debe ser su misión principal: asegurar nuestro bienestar, servirnos, cuando muy probablemente más bien en su desarrollo y existencia, nos considere como algo completamente irrelevante.

Definir la existencia misma de la I.A. en relación con su capacidad para imitar el pensamiento de los humanos es como mirar un espejismo. Supone y afirma un legado de engreimiento que también nos lleva a pensar cómo el propio Antropoceno no ha sido motivado tanto por la tecnología descontrolada como por la herencia humanista que entiende el mundo como un lugar creado para nuestras necesidades.

Her, por poner un ejemplo sencillo y cercano en el tiempo, encarna la perpetuación de la proyección del deseo masculino acerca de lo femenino inmaterial; bien esta incorporeidad sea producto de la tecnología o bien sea producida por una fuerza desconocida y sobrenatural, que vendría en muchos casos a ser lo mismo, se salta por encima o más bien da pasos hacia atrás con respecto a afrontar la conflictividad inherente a relacionarse, percibir, temer o enamorarse de algo incorpóreo o inhumano. Lo mismo, aunque de forma mucho más divertida e inteligente, sucede en Ex Machina.

Es en este pensar lo impensable que muchos ejemplos de la ciencia ficción reciente fallan: en lugar de abrazar el monstruo, lo indestructible, lo que puede ser, el relato se dirige hacia el cumplimiento de nuestros deseos, a algo o alguien de sublime espiritualidad, en lugar de un ser de obscena inmortalidad, de forma indefinible perturbadora de los límites que conforman lo humano.

Por ejemplo, la novela Prey de Michael Crichton cuenta cómo durante un experimento nanotecnológico algo falla y se produce una fuga en forma de nube de micropartículas o microrrobots. Este enjambre es mutable y autorreproducible, siempre se reagrupa: es indestructible en su pura plasticidad.

Así, propongo revisar ficciones que el género de terror nos propone y que nos ayudan a pensar acerca de aquello que consideramos una forma de vida, desde perspectivas aún no planteadas por la filosofía o resueltas por la ciencia. En esa labor, los relatos de terror y los mitos fundacionales ayudan a mostrar lugares paradójicos en el que las aporías se piensan.

Las revenantes, las vampiras, los mitos femeninos fundacionales, las que no existen sino que insisten, son las protagonistas de trabajos conectados con una introducción al materialismo oscuro y de género en los imaginarios científicos y tecnológicos, dando lugar a  un laboratorio poblado de formas de vida que se resisten a ser normativizadas y se alían con lo impensable.

Respecto al tema de la inmortalidad o más bien el anhelo universal por escapar de la muerte, resulta  interesante recordar el poema épico de Gilgamesh que, además, es la obra literaria más antigua encontrada hasta el momento. El mito relata cómo siendo Gilgamesh rey de Uruk (ciudad mesopotámica, lugar de nacimiento del cálculo y la contabilidad), y debido a la disconformidad de su pueblo, los dioses le enfrentan con una suerte de alter ego o doble no civilizado, Endiku. Tras una fuerte lucha entre ambos, Gilgamesh reconoce el valor de su adversario y lo convierte en su inseparable amigo; emprenden entonces una cruzada contra todos los males del mundo.

Más adelante, la diosa Ishtar (de tal nombre deriva la palabra estelar; precedente mitológico de Lilith, demonio, mitad mujer y mitad ser sobrenatural) le declara su amor y este la rechaza, lo que provoca que la diosa reclame a los dioses un toro celeste para terminar con él. En su petición incluye la siguiente amenaza:

«Quebraré las puertas del mundo inferior, Yo haré [ … ], Yo levantaré los muertos roídos y vivos, ¡Para que los muertos superen a los vivos».

Dicha sentencia queda como precedente literario de la figura de lo femenino en cuanto fuente del mal, aliada con lo diabólico y las fuerzas más allá de la vida.

El toro resulta vencido por los dos amigos y por ello, Ishtar maldice a Gilgamesh exigiendo un castigo aún mayor. La asamblea de dioses sentencia que Enkidu padecerá una enfermedad que le llevará a la muerte. Y es aquí que se inicia la toma de conciencia del héroe respecto a  la descomposición del cuerpo y de lo perecedero del ser, iniciando su viaje místico hacia la búsqueda del secreto de la inmortalidad. Una inmortalidad o eterna juventud, que nunca alcanza.

Este mito fundacional de Ishtar se ha perpetuado en infinitos relatos ficcionales, hasta llegar a la actualidad. Pasando por las primeras diosas asociadas a los males o temores de la humanidad, las madres vampiras, ,  las brujas, la femme fatale, hasta llegar a la ciencia ficción (desde Metrópolis a Ex Machina), donde nos encontramos con la cyborg, también monstruosa en su carácter y naturaleza, pero siempre joven y sexy. Todas finalmente, basadas en la tradición judeo cristiana de la Eva tentadora.

Y es cierto que Ex Machina es una película que plantea buenas preguntas sobre .I.A., consciencia y género, pero al mismo tiempo no renuncia a ofrecer al espectador la imagen de la carne femenina como objeto de seducción. ¡Así será más fácil hacer el Test de Turing! Muy habitualmente, y aquí también se repite, una vez hechas carne, estas fantasías tienen el mal hábito de no adherirse al programa, trayendo con ellas el caos y la destrucción.

Por supuesto que el robot de Metrópolis es irresistiblemente seductor, pero además fomenta el levantamiento de un movimiento obrero y amenaza con derribar la civilización, y en ese sentido, y como decía anteriormente, encarna a todas las viejas brujas, que han venido definiendo a la mujer: ella de nuevo es la ramera de Babilonia, Eva, Pandora, Galatea.

Es cierto que a los robots y a las máquinas, en cuanto proyecciones de nosotros, se les otorgan libertades que los humanos rara vez pueden tener. Sin embargo, en los arquetipos que el mainstream nos ofrece, a pesar de cierto empoderamiento, acaban siendo finalmente castigadas. El robot de María, es quemado en la hoguera, igual que una bruja. Harey, en Solaris, es eliminada finalmente tras una primera intentona fallida de lanzarla sola al espacio; más recientemente, la alienígena de Under the Skin también tiene un final que pasa por el sufrimiento y el fuego. Llegando de nuevo a Ex Machina donde esa supuesta libertad de la protagonista, pasa por sufrir una metamorfosis que la humaniza y normativiza como lo que se supone debe ser una mujer. En definitiva: la resolución del conflicto, asegura el status quo.

ENG—

Do not think you’d be safer if we talked about electrons instead of demons

Analyzing much of the past and recent cinematography that they treat or incorporate into their plot stories about intelligent artificial life forms, I have always wondered about the insistence on embodying it or endowing it with human traits.

Also, in most discussions on I.A, I miss the critical point that argues what it really means to live and think with forms of synthetic intelligence that are very different from our own. Thus, sadly, the popular conception of Artificial Intelligence (AI), at least as it is shown in science fiction films, video games, books, etc., still seems to assume characteristics similar to human ones.

Surely, we should abandon this presumption that a true Artificial Intelligence will be empathetic, and care for humanity and that this should be its main mission: to ensure our well-being, to serve us, most likely, rather in its development and existence, it will consider us as something completely irrelevant.

Defining the very existence of the I.A. in relation to his ability to imitate the thinking of humans is like looking at a mirage. It supposes and affirms a legacy of conceit that also leads us to think about how the Anthropocene itself has not been motivated so much by the uncontrolled technology as by the humanistic inheritance that understands the world like a place created for our needs.

Her, by setting a simple and close example in time, embodies the perpetuation of the projection of masculine desire about the immaterial feminine; either this incorporeality is a product of technology or is produced by an unknown and supernatural force, which would in many cases be the same, jumps over or rather takes steps backwards to address the inherent conflict of relating, perceiving, fear, or falling in love with something incorporeal or inhuman. The same, although much more fun and intelligent, happens in Ex Machina.

It is in this thinking of how unthinkable, that many examples of recent science fiction fail: instead of embracing the monster, the indestructible, what can be; the story is directed towards the fulfillment of our desires, something or someone of sublime spirituality, instead of a being of obscene immortality, indefinitely disturbing the limits that make up the human.

For example, the novel, Prey by Michael Crichton tells how during a nanotechnology experiment something fails and there is a cloud leak of microparticles or microrobots. This swarm is mutable and self-reproducible, it always regroups: it is indestructible in its pure plasticity.

Thus, I propose to review fictions that the horror genre proposes and that helps us to think about what we consider a way of life, from perspectives not yet raised by philosophy or resolved by science. In this work, stories of terror and foundational myths help to show paradoxical places in which aporias are thought.

Revenants, vampires, feminine foundational myths, which do not exist but insist, are the protagonists of works connected with an introduction to dark materialism and gender in scientific and technological imaginaries, giving rise to a laboratory populated with forms of life that are resistant to being normalized and are aligned with the unthinkable.

Regarding the subject of immortality or rather the universal yearning to escape death, it is interesting to recall the epic poem of Gilgamesh which, moreover, is the oldest literary work found so far. The myth relates how Gilgamesh was king of Uruk (Mesopotamian city, birthplace of calculus and accounting), and because of the disconformity of his people, the gods faced him with a sort of alter ego or double uncivilized, Endiku. After a strong fight between both, Gilgamesh recognizes the value of his adversary and turns it into his inseparable friend; they then undertake a crusade against all the ills of the world.

Later, the goddess Ishtar (from that name is derived the word stellar, mythological precedent of Lilith, demon, half woman and half being supernatural) declares her love to him and he rejects it, this causes the goddess to request from the gods a celestial bull to vanquish him. Her request includes the following threat:

«I will break the gates of the underworld, I will do … I will raise up the gnawed and living dead, that the dead may overcome the living.»

This sentence remains as a literary precedent of the figure of the feminine as the source of evil, allied with the diabolical and forces beyond life.

The bull is defeated by the two friends and for this, Ishtar curses Gilgamesh demanding an even greater punishment. The assembly of gods says that Enkidu will suffer a disease that will lead him to death. And this is where the hero’s awareness of the decomposition of the body and the perishability of being human begins, initiating his mystical journey towards the search for the secret of immortality. An immortality or eternal youth, which he never reaches.

This foundational myth of Ishtar has been perpetuated in infinite fictional stories, until arriving to this present time. Going through the first goddesses associated with the evils or fears of humanity, vampire mothers, witches, femme fatale, to science fiction (from Metropolis to Ex Machina), where we find the cyborg, also monstrous in its character and nature, but always young and sexy. All of them, finally, based on the Judeo-Christian tradition of tempting Eve.

And it is true that Ex Machina is a movie that raises good questions about .I.A., Consciousness and gender, but at the same time does not renounce to offer the viewer the image of female flesh as an object of seduction. This will make it easier to do the Turing Test! Habitually, and here again it is repeated, once made flesh, these fantasies have the bad habit of not adhering to the program, bringing with them chaos and destruction.

Of course the Metropolis robot is irresistibly seductive, but it also encourages the uprising of a labor movement and threatens to overthrow civilization, and in that sense, and as I said above, it embodies all the old witches, who have been defining the woman: she is again the harlot of Babylon, Eve, Pandora, or Galatea.

It is true that robots and machines, as projections of us, are granted freedoms that humans can rarely have. However, in the archetypes that the mainstream offers us, despite some empowerment, they finally end up being punished. The robot of Mary is burned at the stake, just like a witch. Harey, in Solaris, is finally eliminated after a first failed attempt to throw her alone into space; more recently, the Under the Skin alien also has an ending that goes through suffering and fire. Arriving again to Ex Machina where the supposed freedom of the protagonist, undergoes a metamorphosis that humanizes and normalizes it as what is supposed to be a woman. In short: the resolution of the conflict ensures the status quo.

DElena Fraj Solo los amantes sobreviven

 

Only Lovers Left Alive (2013)

Los vampiros viven en un mundo en el que los humanos, zombis en este caso, son los responsables de destruir el planeta, de agotar los recursos y de contaminar el agua y su propia sangre, lo cual supone un riesgo para los protagonistas de la película. Los vampiros han aceptado dejar atrás su instinto salvaje y adoptar formas civilizadas de vida. Ya no atacan a los humanos sino que consiguen la sangre comprándola ilegalmente.

La historia se desarrolla en Detroit, la ciudad más sintomática del declive de producción fordista. Adam y Eve la pareja de vampiros protagonista pasea por la ciudad abandonada, y por los restos de la que fue la planta fabril de coches más grande del mundo, Packard Automovile Plant. El teatro Michigan ahora convertido en un improvisado parking fue construido irónicamente, sobre el lugar donde Henry Ford diseñó su primer prototipo. Frente a la tierra quemada por el capitalismo Adam, pasa la mayor parte del tiempo en casa, componiendo música fúnebre, rodeado de objetos de otras épocas como gesto anti-tecnológico. Adam está deprimido y, es que, la forma que ha tomado el mundo le ha llevado a sentirse así, donde «la plaga de la enfermedad mental en las sociedades capitalistas, sugiere que más que ser el único sistema social que funciona, el capitalismo es inherentemente disfuncional, y que el costo que pagamos para que parezca funcionar bien es en efecto alto»

Así, Mark Fisher pone de ejemplo Kurt Cobain. «Nadie encarnó y lidió con este punto muerto como Kurt Cobain y Nirvana. En su lasitud espantosa y su furia sin objeto, Cobain parecía dar voz a la depresión colectiva de la generación que había llegado después del fin de la historia, cuyos movimientos ya estaban todos anticipados, rastreados, vendidos y comprados de antemano». Como Adam, compositor de una música que nace de una tristeza provocada por el mundo de los zombis, donde paradójicamente es consumida por estos. Nada gratuito es que Adam juegue con la idea del suicidio. Frente a la depresión de Adam, Eve sin embargo tiene esperanza. Es ella quien cree que es posible disfrutar aun de la vida a través de la música, de la literatura. La cultura se convierte en un refugio. Los objetos culturales emergen como lugares posibles de ser habitados, pero todos los objetos a los que se refieren son del pasado de modo que la única forma de habitarlos pasa por la melancolía.

Solo los amantes sobreviven a este mundo insostenible, solo lo afectivo los mantiene a salvo. Tanto el cuerpo del amado como la casa y la cultura se convierten en retaguardia hasta que, debido a un conflicto con los zombis, pasan de la resistencia al ataque así que recuperan su instinto salvaje y deciden, finalmente, acabar con la paz social.

ENG—

Only Lovers Left Alive

Vampires live in a world where humans, zombies in this case, are responsible for destroying the planet, depleting resources and contaminating water and its own blood, which is a risk for the protagonists of the film. Vampires have agreed to leave their wild instinct behind and adopt civilized forms of life. They no longer attack humans but get blood by illegally buying it.

The story unfolds in Detroit, the most symptomatic city of the decline of Fordist production. Adam and Eve the protagonist vampire couple stroll through the abandoned city, and by the remains of what happens to be the world’s largest car plant, Packard Automovile Plant. The Michigan Theater, now turned into an impromptu parking lot was built ironically, over the place where Henry Ford designed his first prototype. In front of the land burned by the capitalism Adam, he spends most of his time at home, composing funeral music, surrounded by objects from other times as an anti-technological gesture. Adam is depressed, and the way the world has taken has made him feel this way, where “the plague of mental illness in capitalist societies suggests that rather than being the only social system that works, capitalism is inherently dysfunctional, and that the cost we pay for it to seem to work well is indeed high”

Thus, Mark Fisher exemplifies Kurt Cobain. “Nobody incarnated and dealt with this deadlock like Kurt Cobain and Nirvana. In his appalling lassitude and his aimless fury, Cobain seemed to give voice to the collective depression of the generation that had arrived after the end of history, whose movements were all anticipated, tracked, sold, and bought beforehand.” Like Adam, composer of a music that is born of a sadness caused by the world of the zombies, where paradoxically it is consumed by these. Something gratuitous is that Adam plays with the idea of ​​suicide. In the face of Adam’s depression, Eve still has hope. It is she who believes that it is possible to still enjoy life through music and literature. Culture becomes a refuge. Cultural objects emerge as possible places of being inhabited, but all the objects to which they refer are of the past so that the only way to inhabit them is through melancholy.

Only the lovers survive this unsustainable world, only the affective keeps them safe. Both the body of the beloved as the house and the culture become rarer still until, due to a conflict with the zombies, they go from the resistance to the attack. So they recover their wild instinct and decide, finally, to end the social peace.

FMartha Jager Como lobos alrededor de una béstia que aún no han matado

 

On Mauvais Sang (1986)

En el no tan distante futuro de 1986, una ola de calor se ha apoderado de París, mientras que un virus amenaza con matar a los que tienen relaciones sexuales sin estar enamorados. Existe un antídoto pero no ha sido puesto a disposición de la gente. Inclino mi cabeza con tristeza. Mientras la ciudad es abandonada a averiguar si su dolencia es debida al calor o al virus, bandas rivales luchan para obtener el antídoto. Marc y Hans reclutan a Alex, un rebelde con una vena romántica y las manos más rápidas de la ciudad, para robar el suero en un imponente rascacielos, y pagar las deudas que tienen con una banda rival. Tengo la leve esperanza de que vaya a liberarlo y la sensación de no tener ninguna otra opción que residir dentro o fuera de la ley. Pero Alex también tiene que cargar con el peso de la miseria y la necesidad que hace de todos nosotros unos ladrones.

«A metro drags by, its red sliding doors fill the frame. The billboards on the station wall are devoid of content but for the ripped pasted remains of white, yellow, black and blue.»

No entiendo nada de los primeros cuatro minutos sin pausar la película al menos una vez. Los colores lla-man a los tiempos modernos que una vez prometieron tanto allanar el camino. Ahora, el asfalto está ar-diendo. El calor devuelve el olor a carne de la carnicería, convertida en escondite donde ellos se juntan para discutir sobre el plan del delito que debe hacerlos libres. Pero cuando Alex se enamora de la novia de Marc, Anna, lo que era un éxito garantizado, entra en peligro.

Como las palabras poco a poco pierden su capacidad de transmitir, la frustración se libra en el aire. Los puños nunca alcanzan su objetivo y Anna se sopla el pelo recogido para escenificar la calor. Y Alex, como una esfinge, habla con la boca cerrada, como una pantomima intenta compensar lo real. Pero ¿qué es real? Los momentos evolucionan en staccato, como si sólo fuera un hipo en el tiempo, al parecer, deseosos de futuro que no sale a la luz, un cambio que no llega.

La moneda gira. Cara o cruz. Vida o muerte. Un día antes del atraco, Hans sugiere abortar la misión y esca-par de la Capital para empezar de nuevo, al darse cuenta rápidamente que les seguiría. Aquí está el deseo de evasión provocada por una situación a la que todos ellos están en deuda, no dejando ningún otro ca-mino que moverse desde dentro. Pero ¿cómo se mueven a través de los órganos?

Alex sale de la carnicería y se precipita por la calle. El rojo-azul brillante y caliente se filtra por las paredes pretendiendo perforar el estómago, para moverse hacia delante. Con cada golpe, existe el intento de superar el hambre tan grande, la sed tan mala y el grito tan fuerte.

«The red linen on the bed holds the sunken imprint of a person asleep. In the white ashtray aside of it lays a cigarette still burning. Underneath the slithering smoke, a yellow paper handkerchief slowly uncrumples.»

ENG—

Like wolves around a beast they haven’t killed

It’s the not-so-distant-future from 1986. A heatwave has taken a hold of Paris while a virus threatens to kill those who have intercourse without being in love. An antidote exists but has not been made available. I bow my head in sadness. While the city is left to find out whether their ailment is due to heat or due to the virus, gangs rival to obtain the antidote. Marc and Hans recruit Alex, a rebel with a romantic streak and the fastest hands in town, to steal the serum from a towering skyscraper, to pay off their debt to a rival gang. I have the faint hope that he will set it free and release feeling from having no way but to reside within or outside the law. But Alex too, is burdened by the weight of the want and need that makes crooks of us all.

«A metro drags by, its red sliding doors fill the frame. The billboards on the station wall are devoid of content but for the ripped pasted remains of white, yellow, black and blue.»

I don’t get through the first four minutes without pausing the screen at least once. The colours ring up the modern times that once promised so much by paving the way. Now the asphalt is smouldering. The heat returns the smell of meat to the butchershop turned hide-out as they huddle over the plan of the crime that should set them all free. But as Alex falls for Marc’s girlfriend Anna a guaranteed success becomes endangered.

As words slowly lose their ability to convey, frustration is fought out in thin air. Fists never reach their target and Anna just blows her hair up to signal the heat. And Alex, sphinx-like Alex speaks with his mouth shut as pantomime tries to make up for the real. But what is real? Moments evolve in staccato as if only hiccups in time, seemingly desirous for the future it can’t seem to bring forth and the change that fails to arrive.

The coin spins. Heads or tails. Life or death. A day before the heist Hans suggests to abort the mission and to escape the Capital to start over, upon quickly realizing it would forever tail them. Here is the desire for escape which is provoked by a situation to which they are all indebted, leaving no other way but to move from within. But how does one move through organs?

Alex leaps out of of the butcher-shop and hurtles down the street. Bright red and hot blue seeps from the walls as he pretends to punch himself in the stomach, to move himself forward. With each blow, there is the attempt to catch up with the hunger so big, the thirst so bad and the shout so loud.

«The red linen on the bed holds the sunken imprint of a person asleep. In the white ashtray aside of it lays a cigarette still burning. Underneath the slithering smoke, a yellow paper handkerchief slowly uncrumples.»

HAndreu Meixide La gente no mengua, este caso no existe. No mengua, este caso no existe. No existe. No.

 

The Incridible Shrinking Man (1957)

Pues sí, este caso sí existe. Quien haya podido ver esta obra maestra del cine de ciencia ficción de bajo presupuesto The Incridible Shrinking Man (El Increíble Hombre Menguante) conocerá la historia de Scott Carey y los problemas que debe enfrentar por el hecho de que su cuerpo se vaya encogiendo debido a una contaminación accidental radioactiva. Se transforma paulatinamente en un ser pequeño, diminuto, insignificante. La película es una obra de los años 50, de aquella época dorada del cine de ciencia ficción que posteriormente tantas relecturas han propiciado como cine-metáfora. Un cine que desde el corazón del entretenimiento norteamericano ayudaba a construir la idea de un cierto enemigo común (normalmente los comunistas) mediante las invasiones extraterrestres, zombies y vampiros. Pero en este film nos encontramos un planteamiento marcadamente diferente: en este caso el enemigo no viene de fuera, sino de dentro. El proceso de regresión física lleva al protagonista a situaciones cotidianas tan hostiles como surrealistas, enfrentarse a su gato como si fuera un monstruo gigante, matar una araña del tamaño de un elefante o, surfear una fuga de agua de un calentador. Seguramente no sabremos nunca el nivel de intencionalidad crítica que querían plantear el director Jack Arnold o el autor del texto original Richard Matheson, pero sí podemos, a día de hoy, buscar segundas lecturas en el filme como herramienta de crítica al sistema socio-político.

Imaginemos que los activistas Arnold y Matheson plantearon que el protagonista fuera precisamente un hombre blanco, de edad media y publicista, para cuestionar el pilar básico de una sociedad homocentrista y patriarcal, desnaturalizando su relación de confort y dominio con el hogar para enfrentarse a un espacio doméstico hostil. Un hombre que ve cuestionada su masculinidad tradicional.

Quizás la decisión argumental acerca de un protagonista que se hace cada vez más pequeño y se tenga que enfrentar a todos estos peligros solo, no es sino una manera de decirnos que el sistema en que vivimos tiende deliberadamente al aislamiento de los individuos. Un aislamiento que alimenta uno de los grandes males de la vida moderna: el sentimiento de vacío y soledad. Aislamiento que combinado con dosis de miedo provocan la sumisión y la tolerancia a la precarización vital, planteando como único horizonte la pura supervivencia.

O bien, podemos pensar que la primera reacción del protagonista, su mujer y el médico, negando las evidencias y buscando culpables en agentes externos como la lavandería, no es sino una metáfora del mecanismo de negación del problema al que el sistema capitalista nos tiene acostumbrados. “La gente no encoge señor Carey, este caso no éxito” le dice el doctor al protagonista, como podría haber dicho “aquí no hay crisis“, “la burbuja inmobiliaria no existe“, o “son unos hilitos de plastilina“. El sistema no puede plantear rupturas drásticas, o replanteamientos repentinos por miedo al cortocircuito.

Imaginemos por terminar, que el caso del increíble hombre menguante sí existe y que somos nosotros. Que el sistema capitalista desbocado en que vivimos quiere impregnarnos con su nube radioactiva neoliberal, y quiere propiciar que nos enfrentemos aisladamente contra un entorno cada vez más hostil y precarizado. El sistema nos quiere pequeños y aislados, con la única preocupación de sobrevivir entre arañas y gatos gigantes. Sólo desde una resistencia colectiva y valiente podremos reescribir el guión, y ver que si empequeñecemos, pero empequeñecemos todos juntos y por igual, tal vez entonces seamos capaces de ver que es el sistema es el que está fuera de escala.

ENG—

People do not shrink, this case does not exist. They do not shrink, this case does not exist. Does not exist. Does not.

Yes, this case does exist. Whoever has seen this low-budget science fiction masterpiece The Incredible Shrinking Man, will learn about the story of Scott Carey and the problems he must face due to the fact that his body is shrinking from an accidental radioactive contamination. He gradually transforms into a small, tiny, insignificant being. The film is a work of the 50’s, from that golden age of science fiction cinema that later re-readings have propitiated as cinema-metaphor. A cinema that from the heart of the American entertainment industry helped to construct the idea of ​​a certain common enemy (usually the communists) through the invasions of extraterrestrials, zombies and vampires. But, in this film, we find a markedly different approach: in this case the enemy does not come from outside, but from within. The process of physical regression takes the protagonist through what used to be normal everyday situations as being hostile and surreal, like facing his cat as if he were a giant monster, killing an elephant-sized spider or surfing a water leak from a heater. Surely, we will never know the level of critical intentionality that consumed director Jack Arnold or the author of the original text Richard Matheson, but we can, today, look for second readings in the film as a tool of criticism of the socio-political system.

Imagine that the activists, Arnold and Matheson argued that the protagonist was precisely a white man, middle-age and publicist, to question the basic pillar of a homocentric and patriarchal society, denaturalizing their relationship of comfort and dominance with the home to face a space domestic hostile. A man who sees his traditional masculinity questioned.

Perhaps, the argumentative decision about a protagonist who is getting smaller and has to face all these dangers alone is a way of telling us that the system in which we live deliberately tends to the isolation of individuals. An isolation that feeds one of the great evils of modern life: the feeling of emptiness and loneliness. Isolation that combines with doses of fear to provoke submission and tolerance to vital precarization, posing as the only horizon for survival.

Or, we can think that the first reaction of the protagonist, his wife and the doctor, denying the evidence and looking for guilt in external agents such as laundry, is, but a metaphor of the mechanism of denial of the problem that the capitalist system has accustomed us to. “People do not shrink Mr. Carey, this case does not succeed”, says the doctor to the protagonist, as he could have said “there is no crisis here,” “the real estate bubble does not exist,” or “are plasticine threads.” The system cannot pose drastic breaks, or sudden rethinking for fear of short circuit.

Imagine, finally, that the case of the incredible shrinking man does exist and that it is us. That the runaway capitalist system in which we live wants to impregnate us with its neoliberal radioactive cloud, and wants to encourage us to confront ourselves in isolation against an increasingly hostile and precarious environment. The system wants us small and isolated, with only the concern of surviving between spiders and giant cats. Only from a collective and brave resistance can we rewrite the script, and see if we dwarf it, but if we dwarf it all together and equally, maybe then, we will be able to see that it is the system that is out of scale.

ACamille Orny Estan vivos: reaganomics del espacio o Debord reloaded

 

They live (1988)

Carteles publicitarios minimalistas que dicen OBEY, MARRY AND REPRODUCE, NO INDEPENDENT THOUGHT, HONOR APATHY, REWARD INDIFERENCE, etc. Billetes que llevan tan solo GOD. Unos ejecutivos, polis, periodistas o pijos descarnados y arropados en una vestimenta que les cae ancha. Ese es el mundo que descubre John Nada, un sereno buscavidas, poniéndose unas gafas de sol que se dejaron atrás unos weirdos. En un abrir y cerrar de ojos lo tiene claro: hay que librar el mundo de esos alienígenas que lo están pudriendo todo.

Eso pasa en They live (Estan Vivos) de John Carpenter. El film asimila con grande comicidad la teoría crítica de la sociedad del espectáculo a un guión arquetípico de ciencia-ficción con apuntes etnográficos, conspiranoia y citaciones de action movie. Pero ante todo, They live trata una actualidad herviente, una actualidad que pasó a ser histórica: la de la crisis del petróleo del 86, consecuencia de las maniobras de liberalización de Reagan, elegido en el 81 y activo políticamente desde los sesenta. John Nada, físico de caché, greñas, Caterpillars, tejanos y camisa de franela, le dice a la emplada del wellfare de L.A. que trabajaba desde los diez años en Denver pero «things seemed to dry up. They lost fourteen banks in one week. So well…». Ella ni lo mira, «There’s nothing for you here.»

Nada es el héroe que toma conciencia de que el mundo es todo menos perfecto: una élite de extraterrestres con pinta de cadáveres en descomposición ha invadido el mundo en silencio, sin que nadie se entere. Su caballo de Troya es una antena y su tecnología, especial. Les confiere una apariencia humana y difunde órdenes totalitarios de forma subliminal, sometiendo pacíficamente a los humanos. En unos segundos planos, se ven incluso unos esquemas garabateados con tizas de la acción fisiológica de la antena en el cerebro que satirizan la banalidad y el positivismo idiota pero imbatible de la publicidad. El héroe elige unirse a la resistencia subterránea que intenta hackear la antena extraterrestre y cultivar la humanidad.

A las inversiones groseras operadas por la publicidad cuyos be diferent son incitaciones al gregarismo o por los mottos trillados que incitan al sacrificio campechano «be patient and believe in America, things are hard for everyone», Carpenter responde con otra inversión igualmente caricatural: los reaganianos son cuerpos podridos y ser humano es resistir porque «they live, we sleep».  No se olvida del cinismo eighties encarnado en un ejecutivo: «They’re going to let us have it good if we just help ‘em. (…) Now I know you want it- hell, everybody does. (…) What’s the threat, we all sell out everyday

They live se concluye con una distinguida mise-en-abîme: «All the sex and violence on the screen has gone too far for me (…) Filmmakers like George Romero and John Carpenter have to show some restraint.» dice un reportero en descomposición que no se ha enterado de que acaba de ser desenmascarado, live!

ENG—

They are alive: space reaganomics or Debord reloaded

Minimalist advertising posters that say OBEY, MARRY AND REPRODUCE, NOT INDEPENDENT THOUGHT, HONOR APATHY, REWARD INDIFFERENCE, etc. Tickets that carry only GOD. Some executives, cops, journalists or pijos emaciated and clothed in a garment that falls wide. That is the world that John Nada discovers, a serene hustler, putting on some sunglasses left behind by weirdos. In the twinkling of an eye it is clear: you have to rid the world of those aliens that are rotting everything.

That happens in John Carpenter’s They Live. The film assimilates with great comicidad the critical theory of the society of the spectacle to an archetypical script of science-fiction with ethnographic notes, conspiranoia and citations of action movie. But above all, They Live deals with the current news, the news that happened to be historical: that of the oil crisis of 86, a consequence of the maneuvers of liberalization Reagan, elected in 1981 and politically active since the sixties. John Nada, Cache Physicist, Greasy, Caterpillars, Texans and Flannel Shirt, tells L.A. who worked from ten years in Denver but «things seemed to dry up. They lost fourteen banks in one week. So well … ». She does not even look at him, «There’s nothing for you here. »

Nothing is the hero who realizes that the world is anything but perfect: elite of aliens with the appearance of decaying corpses have invaded the world in silence, without anyone knowing. Your Trojan horse is an antenna and its technology is special. It gives them a human appearance and spreads totalitarian orders subliminally, subjecting humans peacefully. In a few seconds, you can even see scrawled scraps of the physiological action of the antenna in the brain that satirized banality and idiotic but unbeatable positivism of advertising. The hero chooses to join the underground resistance that attempts to hack the alien antenna and cultivate humanity.

To the gross investments operated by the advertising of which are different incitements to the gregariousness or by the tacit mottos that incite the campechano sacrifice «be patient and believe in America, things are hard for everyone», Carpenter responds with another investment equally caricatural in nature: the reaganianos are rotten bodies and human being is resisting because «they live, we sleep». Do not forget the cynicism the eighties embodied in an executive: «They’re going to let us have it good if we just help ‘em. (…) Now I know you want it, everybody does. (…) What’s the threat, we all sell out every day.»

They live concludes with a distinguished mise-en-abîme: «All the sex and violence on the screen have gone too far for me…» Filmmakers like George Romero and John Carpenter have to show some restraint. In decomposition, you have not heard that you’ve just been unmasked, live!

BMiguel Angel Rego Robles Es una anomalía en una democracia celebrar con monumentos

 

Elyzium (2013)

Es importante introducir este breve texto con una cita del escultor iraní Siah Armajani: «es una anomalía en una democracia celebrar con monumentos. Una democracia real no debe procurar héroes, ya que exige que cada ciudadano participe completamente en la vida cotidiana y que contribuya al bien público». Y así es cómo la verdadera intencionalidad de la democracia liberal se esconde bajo la cita y el monumento.

La representación del héroe y la del individualismo se dan de la mano en el cine de ficción hollywoodiense. Pondremos como ejemplo el caso de Elysium, dirigido por Neill Blomkamp y protagonizada por Matt Damon. Esta película es, bajo mi punto de vista, una fiel representación de esas capas de intencionalidad veladas del capitalismo actual. Capas previamente fagocitadas por este sistema, en forma de mercancía, que a su vez actúan como alimento simbólico en el imaginario colectivo de las sociedades democráticas-liberales.

La figura del héroe al que hace mención Siah Armajani, en este tipo de cine, se torna en la figura del ciudadano de a pie. Todos podemos ser mimetizados en la figura del monumento, como es el caso de Matt Damon, quien podría representar a cualquier persona inserta en este tipo de regímenes. Un héroe que da su vida para que todos tengamos las mismas oportunidades dentro de la democracia liberal. Que busca nuevos horizontes de felicidad cuando cualquier otro factor externo (estado, medio ambiente…) se presenta como un constreñimiento. Un héroe que se suicida para que su vida perdure, alimentando el sistema. Una fiel imagen de la unión que se ha venido dando hasta la fecha sin ningún cuestionamiento: el cristianismo o conservadurismo y el capitalismo. El ciudadano que cede su vida para que todos los demás puedan continuar en libertad, y que siempre será recordado y hecho mártir por la dualidad cristianismo-capitalismo. Matt Damon será perdonado por la cristiandad y alabado por sus congéneres capitalistas, al resolver el problema del elitismo en el acceso al mercado de lo exclusivo. En el caso de Elysium, la igualdad proviene de un status donde todos los habitantes de la tierra pueden tener acceso a la exclusividad que propone el mercado, en un primer estadio, pero sin coartarnos en la libertad de elección en otras facetas de la vida. Eso sí, nunca desde dentro del sistema, ya enfermo de sus abusos, sino colonizando nuevos territorios, y así sucesivamente.

Toda la tensión del filme, con Matt Damon como cara visible, es lo que para Mark Fisher caracteriza al capitalismo actual: «el capitalismo es una forma de sistema más voraz que los anteriores, ya que si había explotación, era patente. Con el capitalismo la explotación está desnuda y se torna en brutal.»

ENG—

It is an anomaly in a democracy to celebrate with monuments

It is important to introduce this short text with a quotation from the Iranian sculptor Siah Armajani: «It is an anomaly in a democracy to celebrate monuments. A real democracy should not seek heroes, since it requires every citizen to participate fully in everyday life and contribute to the public good.» And this is how the true intentionality of liberal democracy hides behind the quotation and monument.

The representation of the hero and that of individualism go hand in hand in Hollywood fiction films. An example is the case of Elysium, directed by Neill Blomkamp, and starring Matt Damon. This film is, in my point of view, a true representation of those veiled layers of intentionality of present-day capitalism. Layers previously phagocytized by this system, in the form of merchandise, which in turn act as symbolic food in the collective imagination of democratic-liberal societies.

The figure of the hero to whom Siah Armajani mentions, in this type of cinema, is the figure of the ordinary citizen. We can all be mimicked in the figure of the monument, as is the case of Matt Damon, who could represent any person inserted in this type of regime. A hero who gives his life so that we all may have equal opportunities within a liberal democracy. One who seeks new horizons of happiness when all other external factors (state, environment …) are presented as varying forms of constraints. A hero who commits suicide for his life to last, thereby feeding the system. A faithful image of the union that has been given to date without any question: Christianity or conservatism and capitalism. The citizen who gives up his life so that all others can continue to live in freedom and that will always be remembered and martyred by the duality of Christianity-capitalism. Matt Damon will be forgiven by Christendom and praised by his capitalist counterparts, in solving the problem of elitism in market access to the exclusive. In the case of Elysium, equality comes from a status where all the inhabitants of the earth can have access to the exclusivity that the market proposes, in a first stage, but without restricting ourselves in the freedom of choice in other facets of life. Of course, never from within the system, which is already sick of its abuses, but from colonizing new territories, and so on.

All the tension of the film, with Matt Damon as a visible face, is what Mark Fisher characterizes as today’s capitalism: «capitalism is a form of system more voracious than the previous ones, since if there was exploitation, it was patent. With capitalism exploitation is naked and becomes brutal.»

CMarta van Tartwijk Cuando la cultura es un extraterrestre azul

 

Planete Sauvage (1973)

En 1957, en pleno conflicto colonial de Camerún y Argelia, Stefan Wul publica en Francia la novela de ciencia ficción Oms en série. Dieciséis años después, entre huelgas salvajes, manifestaciones pro-abortistas, conflictos étnico raciales derivados de una herida colonial todavía abierta, y un panorama internacional igual de desolador, con el golpe de estado en Chile, y la guerra del Yom Kipur, se estrena la adaptación al cine de Planete Sauvage, de Réné Laloux. En el ya archiconocido enfrentamiento extraterrestres vs. humanos, que se apoya en el clásico nosotros contra ellos, se escenifica una opresión que, a pesar de su dualismo algo simplista, puede funcionar como alegoría de gran parte de las problemáticas sociales y políticas.

La mecanización y naturalización de la opresión se realiza a través de la apelación constante al sentido común, ligado íntimamente a todo aquello que se genera en torno a las relaciones sociales, y a la producción y reproducción de formas de conocimiento, es decir a aquello que podemos entender como cultura. Esta aparece en el punto de mira como una herramienta que esconde un sistema de exclusión en su seno, y perpetúa los órdenes establecidos ya hablemos de clase, raza o género. La transmisión e interiorización de esta epísteme, funciona de esta manera como los ruedines de la cultura, el vehículo privilegiado que, en nuestro caso, es cabalgado por los intereses del capitalismo mercantil.

La educación concebida en tanto que transmisión de verdad unidireccional a un receptor pensado como un contenedor vacío que debe asimilar conocimientos, en este sentido, funciona como una herramienta política de poder, estableciendo baremos que apoyan la opresión social y afirman concepciones sexistas y elitistas, como sería la idea del coeficiente intelectual, defendida desde la sociobiología acuñada por E. O. Willson. De esta manera, la alfabetización cultural ha podido ser usada como un arma contra los considerados como culturalmente analfabetos, desprestigiando sus experiencias e historias como carentes de valor. Este esquema educativo unidireccional e incontestable se corresponde con modelos aún vigentes heredados de San Benito, presentes en la escolástica universitaria, y en la idea civilizadora de la ilustración, que acabaría engendrando el pensamiento industrial capitalista según Max Weber. De este modo, el oprimido percibe sus aspiraciones en las relaciones desiguales de poder, siendo la cultura hegemónica capaz de manufacturar sus sueños y deseos, premiando simbólica o materialmente en el dominado los comportamientos que perpetúan el orden establecido por la cultura dominante.

El proceso de hackear el conocimiento hegemónico, el abrir el código, modificándolo, apropiándoselo y poniéndolo al servicio de la comunidad, promoviendo una acción colectiva y empoderadora, se torna necesario para generar lo que Habermas identifica como conocimiento emancipador. Frente a una escuela que aboga por un adoctrinamiento, una formación desespecializada y universalista para la adaptabilidad a un mercado laboral fluctuante y un esquema de productividad flexible, se han enfrentado otros modelos desde la pedagogía crítica (Paulo Freire, Henry Giroux), o la cultura hacker (Corita Kent), que si bien no son la panacea, sí promueven una descentralización de la figura productora del saber, así como un libre acceso a la información que rompe con los privilegios establecidos de la cultura hegemónica.

Finalmente, el acto prometeico conduce a los Oms a su emancipación e independencia. No obstante, a lo largo del metraje no se produce una gestión de las relaciones de frontera, se mantiene una dicotomía, esta vez incluso más profusa y palpable en su fisicidad. El director evita el conflicto de mostrar cómo funciona este orden segregado, si existe una autosuficiencia y que relaciones de poder y privilegio se establecen ahora entre ambas partes. Este es sin duda uno de los conflictos latentes en todos aquellos espacios denominados como liberados, que abogan por una autonomía e independencia del sistema y el orden social, cultural y económico actual, mientras que en otro frente se defiende un cambio institucional que permita y facilite la transición y expansión a esos otros modelos. En conclusión, Laloux solo nos deja asomarnos a una rendija para intuir un aroma desolador disfrazado de final feliz, un niño Dragg aprendiendo mientras acaricia una nueva mascota.

ENG—

When culture is a blue extraterrestrial

In 1957, in the midst of the colonial conflict in Cameroon and Algeria, Stefan Wul published in France the science-fiction novel Oms en série. Sixteen years later, between wildcat strikes, pro-abortion demonstrations, ethnic racial conflicts stemming from a still-open colonial wound, and an equally bleak international outlook, with the coup in Chile, and the Yom Kippur war, was the debut adaptation to the cinema of Planete Sauvage, of Réné Laloux. In the already well-known confrontation of extraterrestrials vs. humans, which is based on the classic we against them setting, an oppression is staged that, despite its rather simplistic dualism, can act as allegory of much of the social and political problems.

The mechanization and naturalization of oppression is done through constant appeal to common sense, intimately linked to everything that is generated around social relations and to the production and reproduction of forms of knowledge, that is to say, what we can understand as culture. It appears in perspective to be a tool that hides a system of exclusion in its bosom, and perpetuates the established orders whether we speak of class, race or gender. The transmission and internalization of this episteme, works in this way as the wheels of culture, the privileged vehicle that, in our case, is ridden by the interests of mercantile capitalism.

Education, conceived as a unidirectional truth transmission to a receiver thought to be an empty container that must assimilate knowledge, in this sense, functions as a political tool of power, establishing scales that support social oppression and affirms sexist and elitist conceptions, as would be the idea of ​​the IQ, defended from the sociobiology coined by EO Willson. In this way, cultural literacy has been used as a weapon against those considered as culturally illiterate, discrediting their experiences and stories as lacking in value. This unidirectional and incontestable educational scheme corresponds to models which are still in force inherited from San Benito, present in the university scholastic, and in the civilizing idea of ​​the illustration, that would end up generating the industrial capitalist thought according to Max Weber. In this way, the oppressed perceives their aspirations in unequal relations of power, being hegemonic culture capable of manufacturing their dreams and desires, symbolically or materially rewarding in dominating the behaviors that perpetuate the order established by the dominant culture.

The process of hacking hegemonic knowledge, opening the code, modifying it, appropriating it and putting it at the service of the community, promoting a collective and empowering action, becomes necessary to generate what Habermas identifies as emancipatory knowledge. Faced with a school that advocates indoctrination, unspecialized and universalist training for adaptability to a fluctuating labor market and a flexible productivity scheme, other models have been faced with critical pedagogy (Paulo Freire, Henry Giroux), or culture hacker (Corita Kent), who, while not the panacea, does promote a decentralization of the figure that produces knowledge, as well as free access to information that breaks with the established privileges of hegemonic culture.

Finally, the Promethean act leads the Oms to their emancipation and independence. However, during the entire duration of the footage there is no management of border relations, a dichotomy is maintained, this time even more profuse and palpable in its physicality. The director avoids the conflict of showing how this segregated order works, if there is self-sufficiency, and that relations of power and privilege are now established between the two parties. This is undoubtedly one of the latent conflicts in all those spaces denominated as liberated, that advocate for autonomy and independence of the system and the current social, cultural and economic order, while another front defends an institutional change that allows and facilitates the transition and expansion to these other models. In conclusion, Laloux only allows us peer into a slit to intuit a bleak scent disguised as a happy ending, a Dragg boy learning while stroking a new pet.

DObjetologías ¡Antes muerta! Políticas, fantasmas y sustancias inagotables

 

The Ghostbusters (1984)

¿Podéis imaginar la escena de un ágora donde discuten el fantasma de Piotr Kropotkin y Margaret Thatcher?, ¿Y si los fantasmas existieran?, ¿Cómo evolucionaría la sociedad de consumo que conocemos si la mayor parte de la población no tuviera la necesidad de consumir nada?, ¿Qué mecanismos de control surgirían y por parte de quien?, ¿Cazafantasmas?, ¿Cazavivos?, ¿Existiría burocracia dentro de la sociedad fantasma, sería compartida con los vivos o los fantasmas estarían exentos de impuestos ?, ¿Cómo se vería afectado el ámbito de la educación? Quizás nos encontraríamos con un superávit de profesores vocacionales.

Los fantasmas siempre han estado presentes en el folklore, el cine, la literatura y demás manifestaciones tanto personales como colectivas. A causa de creencias sin fundamento racional como la superstición, un gran número de personas, incluida mi madre, creen en la presencia de fantasmas. Éstos, tal y como su definición apunta, son figuras irreales, imaginarias o fantásticas, que alguien cree ver, especialmente, la imagen de una persona fallecida que reaparece.

En muchas películas, por ejemplo, los fantasmas también son capaces de intervenir en el espacio tangible que ocupan los humanos: exhumanos que siguen habitando e interactuando con su entorno. Y por supuesto, entes que siguen teniendo capacidades cognitivas, pulgar oponible y todo aquello que nos hace humanos excepto necesidades primarias o vida.  Así, juntando  cine y fantasmas, no podemos evitar pasar por alto un gran clásico: Ghostbusters (Los Cazafantasmas). Estrenada en España en los 80 para ser un éxito en taquilla, tener una BSO de muerte y un logotipo inmortal. Textualmente los Cazafantasmas capturaban a los fantasmas que no querían permanecer muertos (lo dice la voz en off en el mismo tráiler). Y esto me hace pensar: ¿Y quién querría permanecer muerto?

Ya que no puedo hacer una encuesta (y la Ouija me parece un mediador dudoso) figuraré el dato. Me baso en que a todas las personas que conozco vivas no les atrae para nada lo relacionado con la muerte, así que supondré que en el caso de morir no les haría gracia esto de permanecer muertas. Pero como existe la posibilidad de que la experiencia de morir les haga cambiar de opinión, me quedaré con la mitad del dato, entonces: Uno de cada dos fantasmas no quiere permanecer muerto. Bueno, ¿Y esto que implicaría?

Implica por ejemplo, que tendríamos una media de 200.000 fantasmas por año sólo en España, y estos se irían sumando año tras año. Aproximadamente en 40 años la población mundial de fantasmas superaría a la humana. No es difícil imaginar entonces que a día de hoy no existiría metro cuadrado en el planeta sin la presencia de un fantasma. En otras palabras: El mundo seria de los fantasmas.

Entonces, ¿Sería posible sostener el sistema económico-político que habitamos?, ¿Si la entidad potencial del planeta no tuviera necesidades biológicas, estaríamos conducidos a desarrollar un nuevo escenario sociopolítico y cultural?, ¿o quizás se acentuarían otro tipo necesidades para preservar el ecosistema capitalista? Desde la innecesidad de la muerte resulta más fácil, por ejemplo, desmantelar al propio capitalismo como nocivo, evitable e ineficiente. ¿Conduciría esto al suicidio, a la guerra entre vivos y muertos, o a la convivencia afable de todas las partes bajo un nuevo paraguas ecosistémico? En todo caso, y pese a grandes esfuerzos por cambiar las cosas en vida, estoy seguro de que muchos fantasmas, elegirían la opción de permanecer muertos después de ver lo que estamos haciendo con el legado que nos han dejado.

ENG—

Dead before! Policies, ghosts and inexhaustible substances

Can you imagine the scene of an agora where they discuss the ghost of Piotr Kropotkin and Margaret Thatcher? What if ghosts existed? How would the consumer society evolve if a vast majority of the populace have no need to consume anything, and what control mechanisms would arise and from whom? Ghostbusters? Livebusters? Would there be bureaucracy within the ghost society, would taxation be shared with the living or the ghosts would be exempt from taxes? Would this affect the field of education? Perhaps we would find a surplus of vocational teachers.

Ghosts have always been present in folklore, film, literature and other manifestations, both personal and collective. Because of beliefs without rational foundation like superstition, a large number of people, including my mother, believe in the presence of ghosts. These, as their definition points out, are unreal figures, imaginary or fantasy, that someone believes to see, especially, the image of a deceased person who reappears.

In many films, for example, ghosts are also able to intervene in the tangible space occupied by humans: exhumans who continue to inhabit and interact with their environment. And of course, they are seen as those who still have cognitive abilities, opposable thumb and everything that makes us human except primary needs or life. Thus, putting together movies on ghosts, we cannot help but miss a great classic: Ghostbusters. Released in Spain in the 80’s to be a blockbuster, has a death BSO and an immortal logo. Textually, the Ghostbusters captured the ghosts who did not want to remain dead (the voice-over says in the same trailer). So this makes me think: who would want to remain dead?

Since I cannot conduct a survey (and the Ouija seems to me a dubious mediator) I will figure the data. I do so based on the fact that all the people I know alive are not attracted to anything related to death, so I will assume that in the case of dying, it would not be easy for them to remain dead. But since there is a possibility that the experience of dying will make them change their minds, I will stay with half the data, then: One in two ghosts does not want to remain dead. Well, what would that entail?

It implies, for example, that we would have an average of 200,000 ghosts per year in Spain alone, and these would increase year after year. In about 40 years, the world’s population of ghosts would outnumber the human population. It is not difficult to imagine then that today there would be no square meter on the planet without the presence of a ghost. In other words: The serious world of ghosts.

So, would it be possible to sustain the economic-political system that we inhabit? If the potential entity of the planet does not have biological needs, would we be led to develop a new socio-political and cultural scenario? Or, perhaps, other needs would be accentuated to preserve capitalist ecosystem? From the unnecessary death, it is easier, for example, to dismantle capitalism itself as being harmful, avoidable, and inefficient. Would this lead to suicide, to the war between the living and the dead, or to the friendly coexistence of all parties under a new ecosystem? In any case, and despite great efforts to change things in life, I am sure that many ghosts would choose the option to remain dead after seeing what we are doing with the legacy they have left.


FThe DAI Convention Movie nights coordinated by Sergi Selvas and Marina Vishmidt at the Dutch Art Institute, Arnhem (NL), 2016-2017

DAI Con.

Movie nights coordinated by Sergi Selvas and Marina Vishmidt at Dutch Art Institute

This programme is the result of several conversations with students and tutors who have shown interest in creating a film sessions during DAI-weeks, and through which it is possible to open the discussion regarding the possible readings of each film and How to Do Things With Fiction (framework of this proposal). Therefore, we have organised four sessions during the year, with which to have great nights with drinks, popcorn and speculative long conversations.

Intersecting ‘speculation’ with ‘fiction’ as a productive or worldmaking mode brings us into the region of speculative fiction. Or, ‘science-fiction’, a genre endowed with specific aesthetic and conceptual powers to shift the reference base for understanding this shared but disjunctive moment.

The proposal, coordinated by Sergi Selvas, together with Marina Vishmidt, is open for any suggestion of movie, text or theme, in which all students, alumnis and tutors are invited to participate.

Movie nights are on Sunday:
23 October 15 January  12 February  23 April

daikon

Daikon (大根, literally “big root”), also known by many other names depending on context, is a mild-flavored winter radish (Raphanus sativus) usually characterized by fast-growing leaves and a long, white, napiform root. Originally native to Southeast or continental East Asia,[8] daikon is harvested and consumed throughout the region (as well as in South Asia).

AThe Signal (2007) A mysterious radio and television transmission turns people into killers.

 

The Signal

This is an horror film written and directed by independent filmmakers David Bruckner, Dan Bush and Jacob Gentry. It is told in three parts, in which all telecommunication and devices transmit only a mysterious signal turning people mad and activating murderous behaviour in many of those affected.

The film’s three interconnected chapters (“transmissions”) are presented in a nonlinear narrative. Each of them manifests elements of (besides the overall genre of psychological horror), respectively, splatter film, black comedy, and a post-apocalyptic love story.

For this movie, we invite students to read some texts, but interpretations are free and discussion is open to anything:

Burroughs, William. “The Electronic Revolution“. UBU Classics, 2005

Dean, Jodi. “Communicative Capitalism: Circulation and the Foreclosure of Politics“. Cultural Politics: an International Journal, 2005 vol: 1 (1) pp: 51-74

AAfronauts (2014) A ragtag group of Zambian exiles tries to beat America to the Moon.

 

Afronauts

A short film by Frances Bodomo, tells an alternative history of the nineteen sixties Zambian space program, the brainchild of Edward Makuka Nkoloso. A World War II veteran and school teacher, Nkoloso founded the Zambia National Academy of Science, Space Research and Philosophy and conscripted twelve astronauts into the country’s race to the moon, including Matha Mwambwa, a seventeen-year-old girl who eventually become the program’s lead cadet.

CCrumbs (2015) A figurine sized supermen hero embarks on an epic journey across Ethiopia.

 

Crumbs

Presented by Flora Woudstra.

Decades after the apocalypse and after extraterrestrial life has been discovered, the few inhabitants left in a hostile earth struggle to survive by squatting and rummaging to make ends meet. For many years, an alien spaceship has hovered in the skies, undisturbed and dormant, slowly rusting away. Tired of picking up the crumbs of gone-by civilizations, Gagano dreams of the day when he is not living in a state of perpetual fear. When the spaceship in the sky begins to turn on, and after a series of freak incidents in the bowling alley that Gagano and Selam call home, our miniature sized hero will be forced to embark on a surreal epic journey through this post apocalyptic Ethiopian landscape. As Gagano grapples with his fears, witches, Santa Claus and second generation Nazis, he discovers the memories that lead him on this journey might not be real.

The suggested text is “Objects, Others, and Us (The Refabrication of Things)” by Bill Brown

FSleep Dealer (2008) In a world marked by closed borders, migrants risk their lives to break through the barriers of technology, and unseal their fates.

 

Sleep Dealer

It depicts a dystopian future to explore ways in which technology both oppresses and connects migrants. A fortified wall has ended unauthorized Mexico-US immigration, but migrant workers are replaced by robots, remotely controlled by the same class of would-be emigrants. Their life force is inevitably used up, and they are discarded without medical compensation.

Memo Cruz (Luis Fernando Peña) is a young man in near-future Mexico. When his family is victim of a misguided drone attack he finds himself with no option but to head north, towards the U.S./Mexico border. But migrant workers cannot cross this new world border – it’s been sealed off. Instead, Memo ends up in a strange digital factory in Mexico where he connects his body to a robot in America. Memo’s search for a better future leads him to love, loss, and a confrontation with a mysterious figure from his past.

DTeknolust (2002) A bio-geneticist creates a recipe for cyborgs using her DNA in order to breed three Self Replicating Automatons.

 

Teknolust

Anxious to use artificial life to improve the world, Rosetta Stone, a bio-geneticist creates a Recipe for Cyborgs and uses her own DNA in order to breed three Self Replicating Automatons, part human, part computer named Ruby, Olive and Marine. The SRA’s act as ‘portals’ on the Internet, helping users to fulfill their dreams. The SRA’s are nourished through touch. Because they were bred only with Rosetta’s DNA, they need the balance of an Y chromo or male sperm to survive. Rosetta projects seduction scenes from movie clips onto Ruby, which absorbs as she sleeps. The SRA’S can not distinguish dreams from reality. Ruby acts out these scenes in real life with the men and shares her spoils with her sisters. However, Ruby’s encounters suffer from impotence and unexplained rashes. Fearing a bio-gender war, the FBI sends in Agent Edward Hopper to solve the mystery. Puzzled, he turns for help from a private cyber detective. The men recover. Ruby falls in love and becomes impregnated by Sandy, a xerox shop worker. The characters struggle to find love in a world that no longer needs sex to reproduce, a world that is changing and is populated with people who use provisional identities and are seen through virtual selves and a world where love is the only thing that makes things real.

EKin-dza-dza! (1986) Two Russians push the wrong button on a strange device and end up on the surreal planet Pluke.

 

Kin-dza-dza!

Kin-dza-dza! (Russian: Кин-дза-дза!, translit. Kin-dzah-dza!) is a 1986 Soviet sci-fi dystopian black comedy cult film released by the Mosfilm studio and directed by Georgiy Daneliya, with a story by Georgiy Daneliya and Revaz Gabriadze. The movie was filmed in color, consists of two parts and runs for 135 minutes in total.

Like many of Daneliya’s works, Kin-dza-dza! represents a double entendre in terms of parody and features dark and grotesque aspects of humanity. It depicts a desert planet, depleted of its resources, home to an impoverished dog-eat-dog society with extreme inequality and oppression.

GArchive of DAI Con.

Aparelho Voador a Baixa Altitude

Dir. Solveig Nordlund (2002)

Based on a the story “Low Flying Aircraft” by J.G. Ballard and set in a near future where humans are dying breed. Judite and André flee to a semi-abandoned apartment complex to protect their mutant child from certain death.

Message From Space

Dir. Kinji Fukasaku (1978)

In this Star Wars take-off, the peaceful planet of Jillucia has been nearly wiped out by the Gavanas, whose leader takes orders from his mother (played by a comic actor in drag) rather than the Emperor. King Kaiba sends out eight Liabe holy seeds, each to be received by a chosen one to defend the Gavanas. Each recipient, ranging from hardened General Garuda to Gavana Prince Hans to young Terrans Meia, Kido, and Aaron all have different reactions to being chosen.

Crumbs

Dir. Miguel Llansó (2015)

Our figurine sized supermen hero embarks on an epic surreal journey that will take him across the Ethiopian post apocalyptic landscape in search of a way to get on the hovering spacecraft that for years has become a landmark in the skies.

Teknolust

Dir. Lynn Hershman-Leeson (2002)

Anxious to use artificial life to improve the world, Rosetta Stone, a bio-geneticist creates a Recipe for Cyborgs and uses her own DNA in order to breed three Self Replicating Automatons, part human, part computer named Ruby, Olive and Marine.

Codependent Lesbian Space Alien Seeks Same

Dir. Madeleine Olnek (2011)

The adventures of lesbian space aliens on the planet Earth, and the story of the romance between Jane, a shy greeting card store employee, and Zoinx, the woman Jane does not realize is from outer-space. Meanwhile, two government agents, or ‘Men In Black, ‘ are closely tracking Jane and the aliens while harboring their own secrets.

Soylent Green

Dir. Richard Fleischer (1973)

The film combines the police procedural and science fiction genres, depicting the investigation into the murder of a wealthy businessman in a dystopian future suffering from pollution, overpopulation, depleted resources, poverty, dying oceans, and year-round humidity due to the greenhouse effect. Much of the population survives on processed food rations, including “soylent green”.

Sleep Dealer

Dir. Alex Rivera (2008)

Sleep Dealer depicts a dystopian future to explore ways in which technology both oppresses and connects migrants. A fortified wall has ended unauthorized Mexico-US immigration, but migrant workers are replaced by robots, remotely controlled by the same class of would-be emigrants. Their life force is inevitably used up, and they are discarded without medical compensation.

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